Otro frente de batalla en la guerra

Por Alejandro Viadas Loyo

Los acontecimientos internacionales del último lustro han acelerado el proceso de polarización mundial que se encuentra encadenado a una crisis económica en la palestra de cumplir 20 años.

La crisis sanitaria global del virus Covid- 19 fue el punto en el que se mostró con claridad que nos encontrábamos en una caída sistemática que difícilmente podría ser resuelta. Esto no porque la guerra se estuviera a escasos pasos de tiempo, sino porque la guerra ya había comenzado, un golpe de guerra comercial surcaba tensiones entre el país imperialista estadounidense y la potencia emergente China, sin embargo había otro frente de batalla en las relaciones económicas que no se consideraba: el salario.

La guerra en contra de los bolsillos de millones ha sido un frente en el que nadie repara más que con promesas, pero que viene decayendo desde los años 70, mismo que se profundizó con la pandemia. El nivel de poder adquisitivo cada vez se vuelve más precario, pero difícilmente se tocan estos temas en el ámbito internacional, a pesar de que en este mismo se desarrolla la división internacional de trabajo, es decir, desde la esfera internacional se deciden los salarios y la capacidad adquisitiva de la humanidad.

Basta con revisar las declaraciones de los involucrados en la guerra de Europa. ¿Cuándo hemos escuchado hablar a Macron de las dificultades de los franceses que se han quejado en los movimientos como ‘chalecos amarillos’ o los universitarios que apoyaron a Palestina? Al contrario, el presidente francés se ha expresado a favor de enviar tropas francesas -y de la Unión Europea (UE) en general- a Ucrania y de invertir millones de euros para alimentar la industria militar.

Emmanuel Macron, presidente francés, esta semana reconoció a Zelensky como el presidente «legítimo» de Ucrania. Este apoyo se dio a la par de las protestas sociales en su país.

Trump y Putin se sentaron a hablar de cese al fuego, pero no se ha mencionado algo sobre la pobreza del pueblo ucraniano, ni del ruso, ambos masacrados en el frente de batalla.

De acuerdo con la ONU e investigaciones importantes que han llevado a demostrar que el actual modo de producción no funciona y que nos hundimos en la pobreza, pero Trump ni las potencias le han declarado la guerra a la pobreza, de modo opuesto, la presidenta de la Unión Europea, Ursula Von Der Leyer, ha exigido a la unión que destinen cantidades millonarias -en el último caso 800 mil millones de euros) para rearmar a Ucrania y continuar la guerra.

Por lo tanto, hasta que no se detenga la explotación del empresariado a toda la humanidad priorizando las ganancias por encima de la vida y el bienestar social, la guerra seguirá teniendo cientos de formas, guerra comercial, guerra militar, guerra de hambre, pero siempre en contra de las mayorías.

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